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miércoles, 23 de mayo de 2018

Haikus.

Luisa nos pidió hace unas semanas hacer unos haikus (los cuales no era necesario subir al blog).
En nuestro libro aparecen dos haikus:

Bajo la lluvia de verano
el sendero
desapareció.



Las noches son breves
¿Cuántos días
aún por vivir?



Como podemos observar, los japones que escribían estos haikus no ansiaban mucho eso de vivir y disfrutar el momento. Mi haiku tiene aspectos parecidos a los de los anteriores, aunque he intentado hacerlo sin recurrir a la imagen de la muerte:

Las estrellas relucen
en la oscura noche
mientras las almas callan.


Leyre Hernández Luzón.

Las palabras son vida.

En clase vimos un poema de Sylvia Plath llamado Palabras.
Este poema hablaba sobre la importancia de las palabras, de su significado, y del contexto en que estas son utilizadas.


A partir del poema, seleccionamos todos los sustantivos, los adjetivos y los verbos, y los colocamos en unas listas para más tarde dar un sinónimo a cada palabra.
El fin de este juego con las palabras, consistía en crear un poema surrealista (por eso el mío no tiene sentido) con palabras extraídas del texto o con los sinónimos.

El resultado de mi poema es el siguiente:

Cuchillos
con cada golpe su lámina de hierro resuena
Refleja lágrimas secas
que fluyen por una senda de agua
o fuego.

Caballos blancos
galopando en el bosque,
creando tristeza a su paso apresurado
como si de un camino de muerte se tratase.


Leyre Hernández Luzón.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Dos poetas que se atreven.

Éstas últimas semanas hemos leído en clase de Literatura Universal algunos textos de varios autores, como Petrarca, John Donne y William Blake, los cuales dejaré a continuación:

PETRARCA.

Cuando me paro a contemplar los años
que han esparcido huyendo mis pensamientos, 
y apagado el fuego donde helándome ardí,
y acabado el descanso de mis afanes, 
rota la fe de los amorosos engaños, 
y en dos partes todo mi bien dividido, 
una en el cielo y otra en la tierra, 
y perdido el provecho de mis daños, 
en mí vuelvo, y me encuentro tan desnudo 
que siento envidia por cualquier extrema suerte:
tanto dolor y miedo de mí tengo. 
¡Oh mi estrella oh Fortuna, oh Hado, oh Muerte,
oh para mí siempre dulce día y cruel, 
como me habéis puesto en tan bajo estado!


JOHN DONNE.

    ¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe? 
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo? 
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo. 
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo. 
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un 
promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. 
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a 
toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti. 



WILLIAM BLAKE. (FRAGMENTOS DE POEMAS)




   1. ¿Por qué se desvanecen los niños de la primavera?

Como un reflejo en un cristal y como sombras en el agua.
Si pudiera tenderme dulcemente. 
Y dormir dulcemente el sueño de la muerte
Y dulcemente oír la voz de aquél que recorre el jardín
Al final de la tarde.  Desesperanza.





2.
Tigre, ardiendo brillante en el bosque de la noche
¿Qué mano, qué ojo inmortal fabricó tu cruel simetría?
¿En qué cielos en que simas ardió el fuego de tus ojos? 
¿Quién urdió tu corazón? 
¿Sonrió al ver su creación? 
¿Fue quién hizo al cordero tu hacedor? 
Tigre, tigre. Ardiendo brillante de los bosques de la noche 
¿Qué mano? ¿Qué ojo inmortal fabricó tu cruel simetría?
Orgullo por su creación. 


3.
¿Quién cambiará el fuego de su hogar/por una piedra en la puerta ajena?
¿Quién cambiará una hogaza de trigo/por los grilletes de una celda?
¿Quién cambiará a su recién nacido/ por el perro que ronda en el frío umbral?
La capacidad de rechazar una situación de confort por ayudar a los demás.

4.
Cada noche y cada mañana algunos nacen para la miseria.
Cada noche y cada mañana algunos nacen para el dulce gozo.
Algunos, nacen para el dulce gozo, cada noche y cada mañana.
Algunos nacen para la noche sin fin.  Soledad e injusticia. 

5.
Ver el mundo en un grano de arena.
Y el paraíso en una flor silvestre.
Sostener el infinito en la palma de la mano.
Y la eternidad en una hora. Complejidad y vida. 








A pesar de tratarse de tres autores, hablaré más detenidamente de éstos dos  últimos, haciendo una pequeña reflexión de los poemas o en el caso de William Blake, de los fragmentos que hemos visto.

En primer lugar, hablaré del autor John Donne, que nació en el año 1571 y falleció en el 1631, a la edad de cincuenta y nueve años. Fue el más importante poeta metafísico ingles de las épocas de la reina Elizabeth I. La poesía metafísica es más o menos el equivalente a la poesía conceptista del Siglo de Oro español Su obra incluye: poesía amorosareligiosatraducciones, epigramas, elegías, canciones y sermones en prosa. 

El tema principal del poema titulado Por quién doblan las campanas, inspirado en la novela bajo el mismo nombre (en inglés, For Whom the Bell Tolls) cuyo autor es Ernest Hemingway, es el término de unidad. Es decir, lo que pretende John Donne en este caso, es hacer adquirir al lector un sentimiento de amor hacia los que le rodean, e incluso los que se encuentran a miles y miles de kilómetros. Podría relacionarse con el famoso efecto mariposa, que advierte que el aleteo de una mariposa en Japón puede desencadenar un huracán al otro lado del mundo. Es decir, lo que le ocurre a un ser humano en un país en concreto, puede afectar sin ninguna duda a otra persona que se encuentre en, por ejemplo, otro continente. Por ello,el verso que cita; Si el océano se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, claramente hace referencia a que aunque no conozcas físicamente a una persona, no significa que su muerte no te afecte. Como bien sabemos, sobretodo antiguamente en los pueblos, las campanas de las iglesias comenzaban a tocarse para indicar que se estaba celebrando un funeral para que los habitantes fueran a dar el pésame a las familias y despedir al difunto. Se puede observar una crítica certera a cómo el oyente de dichas campanas, se cuestiona acerca de quién será la razón por la que se oye dicho sonido. A lo que el poeta responde, que es para él mismo. Dicho de otro modo, las campanas no suenan por el difunto, sino por todos, porque la muerte de una persona debería afectar a todos, ya que estamos unidos a toda la humanidad. 

En segundo lugar, William Blake, nació en Londres en el año 1757, muriendo sesenta y nueve años después el doce de agosto de 1827. Es un escritor que refleja en sus poemas la relación del ser humano con su aparente creador, es decir, Dios, y si éste busca la crueldad en la perfección más que la igualdad, como podemos ver reflejado en el segundo fragmento del poema que he dejado arriba. Además, se puede observar el concepto de unidad en el primer poema y en el último. En el primero puesto que el hecho que se desvanezcan los niños de la primavera, ocasiona su deseado sueño de la muerte. Y aparte, en el último, es totalmente visible su capacidad para ver lo importante en lo más pequeño; el mundo en un grano de arena. En este último fragmento es mucho más visible el concepto de unidad que en el pasado. 

Andrea De La Fuente Igual. 


viernes, 19 de enero de 2018

Máscara del amor hacia uno mismo.








En clase de Literatura la profesora estuvo explicando, brevemente, de qué trataban los Lais de María de Francia. Durante la clase, leímos el fragmento de Los dos amantes, de dicha autora. Luisa nos propuso tres opciones para realizar una  actividad creativa a partir de leer el texto. Las actividades eran las siguientes:




1. Redacción a partir de la relación del cuento de los dos amantes y la siguiente idea: «No siempre querer el poder».

2. Redacción sobre el tema: «El amor hacia uno mismo disfrazado de amor hacia el otro» 

3. Narración en el que una pareja encuentra una serie de dificultades para poder estar juntos y finalmente mueren los dos. 


Los dos amantes (Completo)


Sucedió antaño en Normandía una aventura muy famosa de dos jóvenes que se amaron y murieron víctimas de su amor. Los bretones los recordaron en un lai que tuvo por título Los dos amantes.
Fuera de toda duda está que en Neustria, que nosotros llamamos Normandía, hay una montaña maravillosamente alta. En su cumbre yacen los dos jóvenes. En un lugar al pie de esta montaña, un rey, señor de los pitrenses, tras haber reflexionado y con muy buen acuerdo, hizo construir una ciudad. Tomó ésta el nombre de Pitres, en recuerdo de sus pobladores, y ese nombre se ha conservado hasta hoy; aún existen la ciudad y las casas. Bien conocemos la comarca que se llama Valle de Pitres.
El rey tenía una bella hija, doncella muy cortés. No tenía más hijo ni hija. Fue pretendida por nobles caballeros, que mucho hubieran dado por conseguirla. Pero el rey no quería entregarla, pues no podía vivir sin ella ni prescindir de su compañía: día y noche estaba a su lado. La pequeña le consolaba de la pérdida de la reina. Muchos le criticaban por ello; hasta los suyos se lo censuraban.



Cuando el rumor adverso se generalizó, al rey le pesó mucho, y sintió gran tristeza. Comenzó entonces a pensar en cómo podría salir airoso del trance sin entregar a su hija. Para ello, hizo público en todas partes que quien pretendiese desposarla habría de cumplir un requisito: era decisión inquebrantable del monarca que debería llevarla en brazos hasta la cumbre del monte cercano a la ciudad, sin pararse a tomar aliento.

Cuando la nueva fue conocida y difundida por la comarca, muchísimos lo intentaron y no obtuvieron nada a cambio. Alguno hubo que, en su esfuerzo, alcanzó a subirla hasta la mitad del monte, pero no podían llegar más lejos; les era imposible continuar con su preciosa carga entre los brazos. Largo tiempo permaneció así la doncella, sin que nadie intentase solicitarla.


En la comarca había un doncel, gentil y bello, hijo de un conde. Se esforzaba en cosas difíciles, con ánimos de sobresalir. A menudo habitaba en la corte del rey, y llegó a enamorarse de su hija. Muchas veces le suplicó que lo amase y le concediese su amor. Como era esforzado y cortés, y el rey lo tenía en gran estima, ella le otorgó su amor, y él se lo agradeció humildemente. Hablaban juntos con frecuencia y se querían con lealtad, y hacían lo posible por no ser descubiertos. Esto último les pesaba sobremanera, pero el joven pensaba que más valía sufrir estas molestias que precipitarse y echarlo todo a perder. Amarga era, sin embargo, para él esta situación.


Mas ocurrió que en cierta ocasión llegó el doncel, tan sabio y bello, hasta su amiga. Le hizo partícipe de sus pesares y, dolorosamente, le pidió que se fuese con él; no podía resistir más. Si la pedía a su padre, sabía bien que éste la quería tanto que no se la concedería, a no ser que la subiese antes en brazos hasta la cumbre de la montaña.


La doncella le respondió:
-Amigo, bien sé que no podríais llevarme, no sois ni mucho menos tan vigoroso. Si me fuese con vos, mi padre sentiría tanta cólera como dolor, y su vida no sería sino un martirio. Siento por él un cariño tan grande que no quisiera enojarlo. Debéis tomar otra decisión, pues de ésta no quiero ni oír hablar. Tengo una tía en Salerno, mujer rica, de elevadas rentas. Hace más de treinta años que habita allí. Ha practicado tanto el arte de la física que es muy experta en medicinas y conoce numerosas hierbas y raíces. Si vos quisieseis ir a verla, llevarle cartas de mi parte y darle cuenta de vuestra aventura, ella procuraría poner remedio. Os dará tales electuarios y os proporcionará tales bebedizos que os reconfortarán por completo y os proveerán de gran vigor. Cuando volváis a esta región, me solicitaréis a mi padre. Os considerará muy niño aún, y os dirá lo anunciado: que no me entregará a ningún hombre, si no lleva a cabo la hazaña de transportarme en brazos hasta el monte sin descansar. Aceptad esta condición, pues no hay otro remedio.
El doncel escuchó atentamente el consejo de la doncella. Muy alegre está, y agradecido. Después pide a su amiga licencia para partir, y se encamina hacia su casa.

Allí se provee a toda prisa de ricos paños y dineros, de caballos y palafrenes. Consigo se ha llevado a sus hombres más dignos de confianza. Parte, llega a Salerno y, una vez allí, va a visitar a la tía de su amiga. De su parte le da un mensaje escrito. Cuando la dama de Salerno lo ha leído de cabo a rabo, lo retiene a su lado hasta conocer por extenso su situación. Luego, fuerzas le da con sus medicinas, y le suministra un brebaje tal que jamás estará tan agotado y abatido que no pueda refrescarse todo el cuerpo, las venas y los huesos, y que no recobre todo el vigor, tan pronto como lo haya bebido. Él guarda el bebedizo en un pequeño frasco y se lo lleva a su país.
A su regreso, el doncel, alegre y contento, no se detuvo en sus tierras. Fue directamente a pedir al rey la mano de su hija: tomaría a ésta en brazos y la trasladaría hasta la cumbre de la montaña. El rey no le ocultó en modo alguno que lo tenía por gran locura, porque era demasiado joven. ¡Tantos valientes y sabios varones lo habían intentado sin conseguirlo! Por fin, le fija un día para la prueba. Llama a sus hombres y a sus amigos, a cuantos puede encontrar. De todas partes vienen gentes para ver a la joven y al doncel que ha emprendido la aventura de llevarla hasta lo alto del monte. La doncella, mientras tanto, se prepara; se priva de alimentos, ayuna para adelgazar y hacerse más ligera, con el fin de ayudar a su amigo.
El día señalado, el doncel llegó antes que nadie, y no olvidó el brebaje mágico. Por su parte, el rey condujo a su hija a la pradera, junto al Sena, donde una inmensa muchedumbre se había congregado. La doncella no viste sino una túnica. El joven la coge entre sus brazos y le entrega la botellita con todo su preciado líquido. Él piensa que no va a traicionarle tan milagrosa pócima, pero yo temo que le vaya a servir de muy poco, pues no hay en él mesura alguna.
Parte velozmente con ella, y sube la pendiente hasta la mitad. Por lo alegre que está de tenerla en sus brazos, no se acuerda del bebedizo. Ella le va viendo cansado.
-Amigo -dice-, bebed, os lo ruego. Sé bien que os halláis fatigado. ¡Renovad vuestro vigor!
El doncel le responde:
-Bella, siento mi corazón fuerte como al empezar. Por nada del mundo me detendré el tiempo necesario para beber, mientras pueda dar tres pasos más. La multitud nos gritaría, y su clamor acabaría por aturdirme; no tardaría mucho en verme turbado. Por eso no quiero detenerme.
Cuando llevaban subidos los dos tercios de la pendiente, por poco se caen. La doncella le ruega sin cesar:
-Amigo, ¡bebed vuestra medicina!
Pero él no quiere hacerle caso. Con gran angustia continúa la marcha, hasta que al final llega a la cumbre del monte. Pero tan agotado está que allí cae, para no levantarse más: el corazón le ha estallado dentro del pecho. La doncella mira a su amigo, piensa que ha sufrido un desmayo. Se arrodilla a su lado, intenta darle el brebaje. Pero él ya no podía responder. Así, tal como os lo digo, murió. Ella llora a grandes gritos. Después arroja y hace añicos el frasco que contenía el bebedizo. El líquido se esparce y riega la montaña. Toda la comarca se tornó fértil. Muchas buenas hierbas crecieron por efecto del brebaje.
Ahora os hablaré de la doncella. Nunca tuvo un dolor tan grande como la pérdida de su amigo. A su lado se acuesta, entre sus brazos le retiene y aprieta, de continuo le besa ojos y boca. El duelo le quebranta el corazón. Y allí murió la doncella, la que era tan discreta, sabia y hermosa.
El rey y cuantos esperaban, viendo que no volvían, siguen su pista hasta encontrarlos. A la vista de los cadáveres, el rey cae en tierra, desvanecido. Cuando puede hablar, muestra signos de gran duelo, igual que todos los demás. Tres días los dejaron sobre la tierra. Luego buscaron un sarcófago de mármol, y allí depositaron a ambos jóvenes. El entierro tuvo lugar en la misma cumbre de la colina. Después, todos volvieron a sus casas.
Por la aventura de los jóvenes recibe la montaña el nombre de «Los dos amantes». Todo ocurrió como os he dicho. Los bretones hicieron de ello un lai. 


Redacción sobre el egoísmo en el amor.


Es común en nuestra sociedad asociar celos y ser posesivo al amor hacia otros. Normalmente, esto se da entre parejas, pero puede ser en cualquier tipo de relación, en la que el miedo a perder a su ser querido en muchas ocasiones acaba convirtiéndose en una relación tóxica, delimitada por el egoísmo que importe uno a los dos miembros de la relación.

Obviamente, esto en totalmente un extremo, sin embargo, éste es el precursor de los problemas que pudiera tener una persona durante una parte de su vida. A veces, la mayor excusa es simplemente el pensar lo que es mejor para el otro, enmascarado por lo que es mejor para ti. Lo único que se origina es un atisbo de superioridad en aquel miembro de la relación que ejerce este tipo de egoísmo frente a la otra persona. Al final, curiosamente y en contra de sus deseos, por querer proteger a tu ser querido de otros (que no es más que por el miedo excesivo y absurdo a que te acabe sustituyendo) acabas perdiéndolo de todos modos.


                                                     Narración.

Espérame. Ya estoy casi como tú. Solo una pastilla más. Solo un corte más. Solo un salto más. Y será para siempre. Apenas puedo moverme de la cama, no tengo fuerza. Miro por la ventana. Es una ensordecedora noche que provoca el insomnio que se apodera de mi cuerpo. No oigo nada, ni el barullo de la ciudad, los coches, o incluso el televisor del vecino, por el cual siempre te quejabas en momentos como éste, cuando aún podía decir tu nombre en alto sin que el que estuviese al lado pensase que hablo con un fantasma.
Te echo de menos. Y no te lo mereces. Sabías que tus problemas eran los míos, y preferiste callar a intentar solucionarlo. Eso acordamos cuando elegimos tener un proyecto de vida juntos, pero ahora, lo único que veo a mi lado es el cuerpo sin vida de la soledad, que a estas alturas, parece tener más vida que yo. Es irónico, pensando que hace una semana a altas horas de la madrugada aún veíamos una de tus películas favoritas, y que ahora, esa misma película se ha convertido en el foco de mis desgracias porque lo único que ocasiona en mí, es un mar de pensamientos tristes y de recuerdos que no llegarán a ser más que eso, recuerdos.
Te rendiste, no luchaste, ni siquiera lo intentaste, y por ello ahora mismo soy yo el que sufre. Quiero volver a verte, pero no en fotografías. Ya no escucho esa ensordecedora música que adorabas, ni noto el quemazón del alcohol en mi garganta. Solo las lágrimas que recorren mi rostro llenando de salitre mis mejillas, y los ríos de sangre que deambulan por mis muñecas. Pero ahora, una figura se presenta delante de mí, mirando mis ojos verdosos como tú solías hacer cada mañana al despertar o al darme las buenas noches. No quieres que la historia se repita. Quieres que viva, que disfrute y que me enamore. Ojalá pudiera darte lo que anhelas, pero de lo que no eres consciente es que aunque mi cuerpo no muera hoy, mi alma descansa desde que tú te fuiste, y uno no puede existir sin el otro. Algún día volveré a verte, o incluso en un rato. Quizá nunca. Pero créeme, si tuviese que cometer los mismos errores para estar contigo, lo haría sin dudarlo. Y a pesar de todo, no puedo evitar darte las gracias.  Porque tú, con tu característica inocencia, lograste salvarme de todas las formas posibles en las que puede hacerlo una persona. Esta es mi forma de agradecértelo: viviré por ti.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El amor no es solo hacerlo.



Ahora entre todas las mujeres
ella es la más bella, cual la luna
al ocultarse el sol, su rostro mostrando
de púrpura, oscurece las estrellas;
su luz las praderas baña
floridas y en las ondas
amargas del océano fulgura;

el rocío se esparce por el viento
refrescando el tomillo delicado,
y las rosas, y el trébol florecido.

Cuando recuerdo a la adorable Attida
el deseo en tumulto se apodera 
de mi ser, y la angustia me consume,
y me grita que vaya, y mis gemidos
se pierden en la noche silenciosa,
que los recoge y al mar los lanza.

Safo de Mitilene, fue también conocida como Safo de Lesbos, una poetisa griega. Más tarde la incluyeron en la lista de los nueve poetas líricos.

Vivió toda su vida en Lesbos, una isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia, debido a las luchas aristocráticas en las que probablemente se encontraba su familia perteneciente a la oligarquía local. Perteneció a una sociedad llamada thiasos, donde se preparaba a las jóvenes para el matrimonio. 

Más adelante crearía la llamada Casa de las servidoras de las Musas. Allí sus alumnas y discípulas aprendían a recitar poesía, a cantarla, etcétera. A partir de sus poemas se suele deducir que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía relaciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en un símbolo del amor entre mujeresY es más, estas afirmaciones son comprobadas en el fragmento donde Safo establece una conversación con la diosa con la que más se identifica y tiene relación, es decir, Afrodita. Pero el amor que refleja la poetisa no fue dado a todas sus alumnas, no se trataba de una orgía ni mucho menos. Ella amaba a una en especial, y le enseñaba importantes lecciones sobre el amor. La unión de lo terrenal con lo divino va muy ligado a Safo, pues esta mantenía una estrecha comunicación con Afrodita, lo cual repercutió de una manera notable en la personalidad de esta. Podríamos describirla como una mujer muy femenina, delicada y espiritual, que permaneció en la historia gracias a esa naturalidad y pureza de sus versos.

Creó un ritmo propio y una métrica nuevo, que pasó a denominarse la estrofa sáfica.
No existen muchos datos biográficos sobre ella, y sólo se conocen algunos poemas y fragmentos  extraídos de papiros. De hecho, prácticamente todo lo que sabemos de su vida lo deducimos de sus poemas. El contenido amoroso de sus estos  propició toda clase de habladurías y rumores sobre su vida. Sus poemas se recitaban y conocían en la Atenas . Más tarde, en Roma, los poetas latinos idolatraban sus poemas. Allí había bustos de la poetisa. Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.
En la poesía de Safo no se puede encontrar una visión sistemática ni por lo menos definida de la sociedad griega, lo más probable sea que la política y la historia hayan sido para Safo temáticas demasiado masculinas. El mundo sáfico es un mundo femenino, la rudeza y fuerza son descartadas totalmente de sus poemas aunque la figura masculina está presente en algunos de éstos, quizá solamente como un complemento de la femenina.


Safo habla en sus poemas de la pasión amorosa que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia. Ejemplo de esto se encuentra en el Himno en honor a Afrodita, el único poema que nos ha llegado completo de toda su obra. Podría considerarse como una oración, una súplica dirigida a la diosa del amor para conseguir su ayuda y lograr así el amor de su enamorada.






Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.










Redacción sobre el amor.

¿Podemos considerarnos libres a la hora de elegir de quién nos enamoramos? ¿O es una decisión puramente sentimental, más que racional? El corazón juega una parte fundamental en el proceso de enamoramiento que está estipulado como natural en el futuro de los seres humanos, pero por otra parte, estos están regidos por leyes y estereotipos que la sociedad del momento deciden como válidos o por el contrario, incorrectos. 

Al fin y al cabo, podríamos considerar que el amor es algo que nos convierte en mejores personas de lo que antaño éramos. Cuando nos enamoramos, muchos sentimientos salen a flote y estos cambian nuestra conducta y forma de ser. Por otra parte, no es tan fácil declarar nuestras emociones, puesto que los seres humanos siempre tenemos en cuenta la opinión de terceros, en este caso la sociedad, que mayormente es injusta respecto al amor. 

Condenan el amor homosexual, bisexual, entre etnias y religiones. Muchas veces, por miedo a lo desconocido o lo diferente. Las emociones de las personas que pertenecen a estos grupos sociales minoritarios se ven restringidas debido a la opinión que tendrán los demás. 

Además de esto, el amor no solo trae sentimientos positivos. Comúnmente, también dependiendo de las edades a las que iniciemos nuestras relaciones amorosas, puede que estos disminuyan o por el contrario, aumenten. Los celos, desconfianza y el egoísmo pueden estar presentes en este vínculo. No es más que debido al miedo de perder a esa persona, que consideras tu enamorado/a. 

Lo peor viene cuando el amor no es correspondido, que sobretodo en etapas de la vida, como la adolescencia, donde todo tiene mayor peso, es posible que nos cree un cuadro de ansiedad y depresión que acabe por un fuerte sentimiento de odio e ira hacia aquella persona a la cual una vez expresamos nuestro afecto. 




Andrea De La Fuente Igual.


martes, 24 de octubre de 2017

Poemas.


En clase de Literatura realizamos una serie de poemas dirigidos a divinidades de la mitología o actuales, y hemos decidido publicar ambos.


Música para escuchar.

  • Comenzaremos con el poema dirigido a la Diosa griega, Atenea: Leyre Hernández Luzón.




Poderosa Atenea, 
tu sabiduría inunda los mundos divino y humano.
Tu voz retumba allá a donde vayamos.

Poderosa Atenea vestida de oro,
honorable y grande sabiduría tuya.



  • Ahora, continuaré con el poema dirigido a Gea: Andrea De La Fuente Igual.


Poderosa Gea, reina de reinas y diosas.
Madre de la tierra y el cielo.
Abriste los ojos para ver luz, 
y con tus manos acunaste los primeros alientos de vida.

Eres la voz, la fuerza, el viento.
Las primeras carcajadas de un recién nacido.
Tu sombra es la penumbra oculta en los corazones.
Tu figura exalta belleza, la gracia divina.

Poderosa Gea, reina de reinas y diosas,
eres el murmullo en la oscuridad.
Nuestra última sombra.