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sábado, 27 de enero de 2018

Típico amor cortés.

En clase ya leímos hace un tiempo un fragmento de El Caballero de la Carreta, de Chretien de Troyes. La obra narra las aventuras del cabalero Lancelot (Lanzarote) en busca de Ginebra, prisionera de Meleagant, aquí se puede admirar el amor cortés, el cual consiste en un caballero que, enamorado de una dama normalmente de familia proveniente de la nobleza, comienza a crear una relación basada en el vasallaje (sacrificarse por su dama, por ejemplo). Este tipo de amor era prohibido y se solía mantener en secreto, puesto que no formaba parte de un matrimonio de conveniencia creado por los familiares de los enamorados.
En este caso, la obra da un giro inesperado, pues lo que todo el mundo espera es que Lanzarote consiga vencer a Meleagant y sea feliz con la dama. No, Ginebra de hecho le hace subirse de vuelta a la carreta, lo que significa un gran sacrificio de la valentía del caballero.

Dicho en otras palabras, Lanzarote se ha enseñado asimismo los llamados "valores cristianos" en la actitud: la humildad, la sumisión y el sacrificio personal.





Leyre Hernández Luzón.

lunes, 22 de enero de 2018

Y tu alma volará...

Este cuento no va a empezar con un "érase una vez", puesto que eso da esperanza a que el final de la historia diga "y fueron felices y comieron perdices".
No, este cuento es trágico, de amor, pero trágico. Es una historia que lleva a sus espaldas la muerte de dos enamorados, que tentaron a la suerte saltando en el vacío que sería conocerse.

La historia comienza cuando una chica y un chico de edades similares se conocen a las orillas de un lago al que ambos iban a pensar.
Día tras día, cada uno de ellos contaban un secreto con el propósito de volverse a ver al día siguiente. Con este juego, los días y los meses pasaban volando y los dos jóvenes se gustaban más y más, hasta llegar al punto de enamorarse perdidamente el uno del otro.

Todo iba bien hasta que un día la chica no fue al lago a ver al chico, por lo tanto este último fue a buscarla a los diferentes lugares que ella había mencionando todo este tiempo.
Para la desgracia del enamorado, la chica no aparecía por ninguna parte.
Como último recurso, el chico fue al otro lado del lago donde se hallaba el viejo molino. Allí encontró el cuerpo sin vida de su amada, mecido suavemente por alguna corriente creada por el viento frío que adornaba el triste día.
Aturdido por tal desafortunado hecho, el chico se quedó llorando al cadáver diciéndole el resto de lugares a los que viajarían si ella siguiese viva.
Ese día se podría decir que murieron los dos; ella en cuerpo, y él en alma.


Imagen relacionada




Leyre Hernández Luzón.


sábado, 20 de enero de 2018

Fantasmas traicionados.


En el libro del escritor inglés Shakespeare, llamado Hamlet, se trata el tema del egoísmo y de la traición desde el punto de vista familiar.
En él, el tío de nuestro protagonista, asesina a su propio hermano, el padre de Hamlet y rey de Dinamarca, para apoderarse del trono y su cuñada. Además, durante toda la novela se desarrolla el ''ser o no ser'', es decir, se plantea la cuestión de si Hamlet debería morir o no al no haber protegido a su padre de su trágico final. Además, también fue una de las preguntas que no realizó Luisa tanto en clase como en el examen de la lectura.

Un rasgo característico de la obra y una de las razones por la que es tan importante, es la capacidad del autor en representar una obra de teatro dentro de la obra misma, donde Claudio se ve reflejado y comienza a debatir sobre él mismo. También el argumento de que las personas muchas veces para obtener algún beneficio somos capaces de hacer lo que sea, con tal de conseguirlo, incluso traicionar a nuestros seres queridos. 


Por otra parte, en el examen también tuvimos que clasificar distintas situaciones a través de un pequeño diálogo que nos presentó Luisa. Los momentos seleccionados fueron los siguientes:
  1. Conversación de Hamlet con uno de los sepultureros en el cementerio. Concersación que deja ver claramente el valor de los personajes femeninos en las obras. En este momento, Hamlet se entera de que Ofelia se ha suicidado, sin saber el por qué, tal vez por su desorientación, por la muerte de su padre, o por el desamor. Ella se siente culpable por la locura de su amado pero  no tiene nada de culpa, solo es acusada por los demás.
  2. Por otra parte, la segunda conversación se desarrolla en la obra de teatro que se ve dentro de Hamlet. Tiene como función aportar un sentimiento de culpabilidad a Claudio y también proporcionar una reflexión moral.
  3. Conversación que tiene Hamlet con su madre, en la cual la deja en mal lugar y la habla de una forma ofensiva, ya que está molesto por el matrimonio que ha empezado con Claudio, su anterior cuñado. 
  4. Conversación de Ofelia con su padre, donde hablan sobre la locura de Hamlet y donde una vez más su padre no quiere que mantenga ningún tipo de conversación con él, pero que intente averiguar si el motivo de su locura es el amor que siente por ella.
  5. Pequeña conversación que tiene Claudio con él mismo después de ver la obra de teatro que ha sido representada y la cual contaba su historia. En este momento él se siente culpable por matar a su hermano y hacer todo lo que ha hecho para llegar al trono, al igual que todo lo malo que plantea hacer. 


Adaptaciones.

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Una de las adaptaciones más importantes de la obra de Hamlet, es el Rey León, donde se presenta una situación muy similar a que podemos ver en este relato. Aquí os dejo un enlace a la película: El rey león.

Además, también hay un sin fin de películas tituladas con el mismo nombre, una de las más populares es la siguiente: Hamlet: El honor de la venganza.



Personajes Relevantes.


  • Príncipe Hamlet: el protagonista. Príncipe de Dinamarca, como hijo del fallecido rey Hamlet y Gertrudis, sobrino del actual rey Claudio.

  • Gertrudis: reina de Dinamarca, viuda, y madre de Hamlet. Muere accidentalmente al beber veneno de una copa ofrecida realmente a Hamlet.

  • Claudio: actual rey de Dinamarca y tío de Hamlet quien, para usurpar el trono, asesina al rey (vertiendo veneno en su oreja mientras dormía). Se casa con su cuñada Gertrudis.

  • Rey Hamlet: padre del príncipe Hamlet. Muere asesinado a manos de su hermano Claudio. En el dramatis personae se le menciona como el fantasma del padre de Hamlet, debido a que en la obra aparece como espíritu.

  • Polonio: chambelán del reino, padre de Laertes y Ofelia. Muere asesinado por Hamlet cuando, oculto tras una cortina, este lo confunde con Claudio.

  • Laertes: hijo de Polonio y hermano de Ofelia. Muere en un enfrentamiento cuando Hamlet le quita su espada y le hiere sin saber que estaba envenenada.

  • Ofelia: hija de Polonio y hermana de Laertes. Tuvo una relación amorosa con Hamlet. Enloqueció y se ahoga en un río cuando le hacen creer que Hamlet asesina a su padre.

  • Horacio: amigo y compañero de estudios de Hamlet en Wittemberg. Representa la voz racional en la obra, es llamado para explicar el fenómeno del espectro y la situación histórica del reino.


  • Fortimbrás: sobrino del rey de Noruega e hijo del rey Fortimbrás, que murió durante una batalla contra el rey Hamlet.

Andrea De La Fuente Igual. 

viernes, 19 de enero de 2018

Máscara del amor hacia uno mismo.








En clase de Literatura la profesora estuvo explicando, brevemente, de qué trataban los Lais de María de Francia. Durante la clase, leímos el fragmento de Los dos amantes, de dicha autora. Luisa nos propuso tres opciones para realizar una  actividad creativa a partir de leer el texto. Las actividades eran las siguientes:




1. Redacción a partir de la relación del cuento de los dos amantes y la siguiente idea: «No siempre querer el poder».

2. Redacción sobre el tema: «El amor hacia uno mismo disfrazado de amor hacia el otro» 

3. Narración en el que una pareja encuentra una serie de dificultades para poder estar juntos y finalmente mueren los dos. 


Los dos amantes (Completo)


Sucedió antaño en Normandía una aventura muy famosa de dos jóvenes que se amaron y murieron víctimas de su amor. Los bretones los recordaron en un lai que tuvo por título Los dos amantes.
Fuera de toda duda está que en Neustria, que nosotros llamamos Normandía, hay una montaña maravillosamente alta. En su cumbre yacen los dos jóvenes. En un lugar al pie de esta montaña, un rey, señor de los pitrenses, tras haber reflexionado y con muy buen acuerdo, hizo construir una ciudad. Tomó ésta el nombre de Pitres, en recuerdo de sus pobladores, y ese nombre se ha conservado hasta hoy; aún existen la ciudad y las casas. Bien conocemos la comarca que se llama Valle de Pitres.
El rey tenía una bella hija, doncella muy cortés. No tenía más hijo ni hija. Fue pretendida por nobles caballeros, que mucho hubieran dado por conseguirla. Pero el rey no quería entregarla, pues no podía vivir sin ella ni prescindir de su compañía: día y noche estaba a su lado. La pequeña le consolaba de la pérdida de la reina. Muchos le criticaban por ello; hasta los suyos se lo censuraban.



Cuando el rumor adverso se generalizó, al rey le pesó mucho, y sintió gran tristeza. Comenzó entonces a pensar en cómo podría salir airoso del trance sin entregar a su hija. Para ello, hizo público en todas partes que quien pretendiese desposarla habría de cumplir un requisito: era decisión inquebrantable del monarca que debería llevarla en brazos hasta la cumbre del monte cercano a la ciudad, sin pararse a tomar aliento.

Cuando la nueva fue conocida y difundida por la comarca, muchísimos lo intentaron y no obtuvieron nada a cambio. Alguno hubo que, en su esfuerzo, alcanzó a subirla hasta la mitad del monte, pero no podían llegar más lejos; les era imposible continuar con su preciosa carga entre los brazos. Largo tiempo permaneció así la doncella, sin que nadie intentase solicitarla.


En la comarca había un doncel, gentil y bello, hijo de un conde. Se esforzaba en cosas difíciles, con ánimos de sobresalir. A menudo habitaba en la corte del rey, y llegó a enamorarse de su hija. Muchas veces le suplicó que lo amase y le concediese su amor. Como era esforzado y cortés, y el rey lo tenía en gran estima, ella le otorgó su amor, y él se lo agradeció humildemente. Hablaban juntos con frecuencia y se querían con lealtad, y hacían lo posible por no ser descubiertos. Esto último les pesaba sobremanera, pero el joven pensaba que más valía sufrir estas molestias que precipitarse y echarlo todo a perder. Amarga era, sin embargo, para él esta situación.


Mas ocurrió que en cierta ocasión llegó el doncel, tan sabio y bello, hasta su amiga. Le hizo partícipe de sus pesares y, dolorosamente, le pidió que se fuese con él; no podía resistir más. Si la pedía a su padre, sabía bien que éste la quería tanto que no se la concedería, a no ser que la subiese antes en brazos hasta la cumbre de la montaña.


La doncella le respondió:
-Amigo, bien sé que no podríais llevarme, no sois ni mucho menos tan vigoroso. Si me fuese con vos, mi padre sentiría tanta cólera como dolor, y su vida no sería sino un martirio. Siento por él un cariño tan grande que no quisiera enojarlo. Debéis tomar otra decisión, pues de ésta no quiero ni oír hablar. Tengo una tía en Salerno, mujer rica, de elevadas rentas. Hace más de treinta años que habita allí. Ha practicado tanto el arte de la física que es muy experta en medicinas y conoce numerosas hierbas y raíces. Si vos quisieseis ir a verla, llevarle cartas de mi parte y darle cuenta de vuestra aventura, ella procuraría poner remedio. Os dará tales electuarios y os proporcionará tales bebedizos que os reconfortarán por completo y os proveerán de gran vigor. Cuando volváis a esta región, me solicitaréis a mi padre. Os considerará muy niño aún, y os dirá lo anunciado: que no me entregará a ningún hombre, si no lleva a cabo la hazaña de transportarme en brazos hasta el monte sin descansar. Aceptad esta condición, pues no hay otro remedio.
El doncel escuchó atentamente el consejo de la doncella. Muy alegre está, y agradecido. Después pide a su amiga licencia para partir, y se encamina hacia su casa.

Allí se provee a toda prisa de ricos paños y dineros, de caballos y palafrenes. Consigo se ha llevado a sus hombres más dignos de confianza. Parte, llega a Salerno y, una vez allí, va a visitar a la tía de su amiga. De su parte le da un mensaje escrito. Cuando la dama de Salerno lo ha leído de cabo a rabo, lo retiene a su lado hasta conocer por extenso su situación. Luego, fuerzas le da con sus medicinas, y le suministra un brebaje tal que jamás estará tan agotado y abatido que no pueda refrescarse todo el cuerpo, las venas y los huesos, y que no recobre todo el vigor, tan pronto como lo haya bebido. Él guarda el bebedizo en un pequeño frasco y se lo lleva a su país.
A su regreso, el doncel, alegre y contento, no se detuvo en sus tierras. Fue directamente a pedir al rey la mano de su hija: tomaría a ésta en brazos y la trasladaría hasta la cumbre de la montaña. El rey no le ocultó en modo alguno que lo tenía por gran locura, porque era demasiado joven. ¡Tantos valientes y sabios varones lo habían intentado sin conseguirlo! Por fin, le fija un día para la prueba. Llama a sus hombres y a sus amigos, a cuantos puede encontrar. De todas partes vienen gentes para ver a la joven y al doncel que ha emprendido la aventura de llevarla hasta lo alto del monte. La doncella, mientras tanto, se prepara; se priva de alimentos, ayuna para adelgazar y hacerse más ligera, con el fin de ayudar a su amigo.
El día señalado, el doncel llegó antes que nadie, y no olvidó el brebaje mágico. Por su parte, el rey condujo a su hija a la pradera, junto al Sena, donde una inmensa muchedumbre se había congregado. La doncella no viste sino una túnica. El joven la coge entre sus brazos y le entrega la botellita con todo su preciado líquido. Él piensa que no va a traicionarle tan milagrosa pócima, pero yo temo que le vaya a servir de muy poco, pues no hay en él mesura alguna.
Parte velozmente con ella, y sube la pendiente hasta la mitad. Por lo alegre que está de tenerla en sus brazos, no se acuerda del bebedizo. Ella le va viendo cansado.
-Amigo -dice-, bebed, os lo ruego. Sé bien que os halláis fatigado. ¡Renovad vuestro vigor!
El doncel le responde:
-Bella, siento mi corazón fuerte como al empezar. Por nada del mundo me detendré el tiempo necesario para beber, mientras pueda dar tres pasos más. La multitud nos gritaría, y su clamor acabaría por aturdirme; no tardaría mucho en verme turbado. Por eso no quiero detenerme.
Cuando llevaban subidos los dos tercios de la pendiente, por poco se caen. La doncella le ruega sin cesar:
-Amigo, ¡bebed vuestra medicina!
Pero él no quiere hacerle caso. Con gran angustia continúa la marcha, hasta que al final llega a la cumbre del monte. Pero tan agotado está que allí cae, para no levantarse más: el corazón le ha estallado dentro del pecho. La doncella mira a su amigo, piensa que ha sufrido un desmayo. Se arrodilla a su lado, intenta darle el brebaje. Pero él ya no podía responder. Así, tal como os lo digo, murió. Ella llora a grandes gritos. Después arroja y hace añicos el frasco que contenía el bebedizo. El líquido se esparce y riega la montaña. Toda la comarca se tornó fértil. Muchas buenas hierbas crecieron por efecto del brebaje.
Ahora os hablaré de la doncella. Nunca tuvo un dolor tan grande como la pérdida de su amigo. A su lado se acuesta, entre sus brazos le retiene y aprieta, de continuo le besa ojos y boca. El duelo le quebranta el corazón. Y allí murió la doncella, la que era tan discreta, sabia y hermosa.
El rey y cuantos esperaban, viendo que no volvían, siguen su pista hasta encontrarlos. A la vista de los cadáveres, el rey cae en tierra, desvanecido. Cuando puede hablar, muestra signos de gran duelo, igual que todos los demás. Tres días los dejaron sobre la tierra. Luego buscaron un sarcófago de mármol, y allí depositaron a ambos jóvenes. El entierro tuvo lugar en la misma cumbre de la colina. Después, todos volvieron a sus casas.
Por la aventura de los jóvenes recibe la montaña el nombre de «Los dos amantes». Todo ocurrió como os he dicho. Los bretones hicieron de ello un lai. 


Redacción sobre el egoísmo en el amor.


Es común en nuestra sociedad asociar celos y ser posesivo al amor hacia otros. Normalmente, esto se da entre parejas, pero puede ser en cualquier tipo de relación, en la que el miedo a perder a su ser querido en muchas ocasiones acaba convirtiéndose en una relación tóxica, delimitada por el egoísmo que importe uno a los dos miembros de la relación.

Obviamente, esto en totalmente un extremo, sin embargo, éste es el precursor de los problemas que pudiera tener una persona durante una parte de su vida. A veces, la mayor excusa es simplemente el pensar lo que es mejor para el otro, enmascarado por lo que es mejor para ti. Lo único que se origina es un atisbo de superioridad en aquel miembro de la relación que ejerce este tipo de egoísmo frente a la otra persona. Al final, curiosamente y en contra de sus deseos, por querer proteger a tu ser querido de otros (que no es más que por el miedo excesivo y absurdo a que te acabe sustituyendo) acabas perdiéndolo de todos modos.


                                                     Narración.

Espérame. Ya estoy casi como tú. Solo una pastilla más. Solo un corte más. Solo un salto más. Y será para siempre. Apenas puedo moverme de la cama, no tengo fuerza. Miro por la ventana. Es una ensordecedora noche que provoca el insomnio que se apodera de mi cuerpo. No oigo nada, ni el barullo de la ciudad, los coches, o incluso el televisor del vecino, por el cual siempre te quejabas en momentos como éste, cuando aún podía decir tu nombre en alto sin que el que estuviese al lado pensase que hablo con un fantasma.
Te echo de menos. Y no te lo mereces. Sabías que tus problemas eran los míos, y preferiste callar a intentar solucionarlo. Eso acordamos cuando elegimos tener un proyecto de vida juntos, pero ahora, lo único que veo a mi lado es el cuerpo sin vida de la soledad, que a estas alturas, parece tener más vida que yo. Es irónico, pensando que hace una semana a altas horas de la madrugada aún veíamos una de tus películas favoritas, y que ahora, esa misma película se ha convertido en el foco de mis desgracias porque lo único que ocasiona en mí, es un mar de pensamientos tristes y de recuerdos que no llegarán a ser más que eso, recuerdos.
Te rendiste, no luchaste, ni siquiera lo intentaste, y por ello ahora mismo soy yo el que sufre. Quiero volver a verte, pero no en fotografías. Ya no escucho esa ensordecedora música que adorabas, ni noto el quemazón del alcohol en mi garganta. Solo las lágrimas que recorren mi rostro llenando de salitre mis mejillas, y los ríos de sangre que deambulan por mis muñecas. Pero ahora, una figura se presenta delante de mí, mirando mis ojos verdosos como tú solías hacer cada mañana al despertar o al darme las buenas noches. No quieres que la historia se repita. Quieres que viva, que disfrute y que me enamore. Ojalá pudiera darte lo que anhelas, pero de lo que no eres consciente es que aunque mi cuerpo no muera hoy, mi alma descansa desde que tú te fuiste, y uno no puede existir sin el otro. Algún día volveré a verte, o incluso en un rato. Quizá nunca. Pero créeme, si tuviese que cometer los mismos errores para estar contigo, lo haría sin dudarlo. Y a pesar de todo, no puedo evitar darte las gracias.  Porque tú, con tu característica inocencia, lograste salvarme de todas las formas posibles en las que puede hacerlo una persona. Esta es mi forma de agradecértelo: viviré por ti.

viernes, 1 de diciembre de 2017

"Wasting Love"

Andrea ya os habló sobre lo bonito que podía llegar a ser el amor. Ella lo explicó de esa forma puesto que ella ya ha estado enamorada; ahora yo (como no lo he estado nunca) os hablaré de mi punto de vista.
AVISO: Esta entrada no llevará fotos ni enlaces porque para cada persona el sentimiento del amor es diferente.

No os voy a decir que el amor no sea bonito, ni tampoco os voy a hacer cambiar vuestra opinión sobre tal sentimiento. Para mí, el amor, no es una persona (de la que te enamores o que te guste), un sentimiento o palabras; ya que las personas que te gustan se pueden ir, los sentimientos pueden desaparecer y las palabras se las lleva el viento.
 Desde mi punto de vista, el amor es una canción, una acción que te marque o una sorpresa inesperada.

Y sí, por mi vida han pasado personas, sentimientos diferentes y palabras con diferentes significados, pero esos recuerdos, al ser cosas que han sido muy abundantes en mi vida, he ido olvidando la mayoría de ellas; pero, las canciones las puedo seguir escuchando, las acciones las puedo revivir en mi memoria y esas sorpresas pueden vivir en ti durante mucho tiempo.

Esta entrada se llama Wasting Love porque para mi, los sentimientos, personas que te gustan y palabras ya mencionadas las veo una forma de desperdiciar amor.
Vale, bien, podéis pensar que odio el amor, que digo eso porque nunca me he enamorado de nadie y porque no tengo sentimientos, pero probablemente sienta más aprecio y cariño hacia alguna canción del que vosotros hayáis sentido hacia una persona, lo que significa que sí que siento cosas como el amor, pero a diferentes cosas.
¿Pero qué sería el amor si todos sintiésemos ese afecto hacia las mismas cosas?

Leyre Hernández Luzón.

jueves, 30 de noviembre de 2017

El amor se siente.

La escritora griega Safo, nos demuestra en sus poemas que el amor no entiende de género, pero sí de sufrimiento. En los dos poemas que vimos en clase, se pudo ver perfectamente el sentimiento de dolor y angustia que sufría la escritora al hablar sobre sus amadas. Sí, habéis leído bien, amadas, mujeres. En la Grecia antigua (tal y como lo es ahora) ser homosexual era algo cotidiano, y esta escritora no se quedó atrás. Safo comparaba a sus amadas con diosas del Olimpo. Yo pienso que Safo escribía con ese sufrimiento debido al miedo y la angustia al rechazo o porque ya había sido rechazada antes.
Aquí os dejo uno de los poemas de Safo que hemos visto en clase:

Ahora, entre todas las mujeres
ella es la más bella, cual la luna
al ocultarse el sol, su rostro mostrando
de púrpura, oscurece las estrellas;
su luz las praderas baña
floridas y en las ondas
amargas del océano fulgura;
el rocío se esparce por el viento
refrescando el tomillo delicado,
y las rosas, y el trébol florecido.

Cuando recuerdo a la adorable Attida
el deseo en tumulto se apodera
de mi ser, y la angustia me consume,
y me grita que vaya, y mis gemidos
se pierden en la noche silenciosa,
que los recoge y al mar los lanza.


Leyre Hernández Luzón.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

El amor no es solo hacerlo.



Ahora entre todas las mujeres
ella es la más bella, cual la luna
al ocultarse el sol, su rostro mostrando
de púrpura, oscurece las estrellas;
su luz las praderas baña
floridas y en las ondas
amargas del océano fulgura;

el rocío se esparce por el viento
refrescando el tomillo delicado,
y las rosas, y el trébol florecido.

Cuando recuerdo a la adorable Attida
el deseo en tumulto se apodera 
de mi ser, y la angustia me consume,
y me grita que vaya, y mis gemidos
se pierden en la noche silenciosa,
que los recoge y al mar los lanza.

Safo de Mitilene, fue también conocida como Safo de Lesbos, una poetisa griega. Más tarde la incluyeron en la lista de los nueve poetas líricos.

Vivió toda su vida en Lesbos, una isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia, debido a las luchas aristocráticas en las que probablemente se encontraba su familia perteneciente a la oligarquía local. Perteneció a una sociedad llamada thiasos, donde se preparaba a las jóvenes para el matrimonio. 

Más adelante crearía la llamada Casa de las servidoras de las Musas. Allí sus alumnas y discípulas aprendían a recitar poesía, a cantarla, etcétera. A partir de sus poemas se suele deducir que Safo se enamoraba de sus discípulas y mantenía relaciones con muchas de ellas. Todo esto la ha convertido en un símbolo del amor entre mujeresY es más, estas afirmaciones son comprobadas en el fragmento donde Safo establece una conversación con la diosa con la que más se identifica y tiene relación, es decir, Afrodita. Pero el amor que refleja la poetisa no fue dado a todas sus alumnas, no se trataba de una orgía ni mucho menos. Ella amaba a una en especial, y le enseñaba importantes lecciones sobre el amor. La unión de lo terrenal con lo divino va muy ligado a Safo, pues esta mantenía una estrecha comunicación con Afrodita, lo cual repercutió de una manera notable en la personalidad de esta. Podríamos describirla como una mujer muy femenina, delicada y espiritual, que permaneció en la historia gracias a esa naturalidad y pureza de sus versos.

Creó un ritmo propio y una métrica nuevo, que pasó a denominarse la estrofa sáfica.
No existen muchos datos biográficos sobre ella, y sólo se conocen algunos poemas y fragmentos  extraídos de papiros. De hecho, prácticamente todo lo que sabemos de su vida lo deducimos de sus poemas. El contenido amoroso de sus estos  propició toda clase de habladurías y rumores sobre su vida. Sus poemas se recitaban y conocían en la Atenas . Más tarde, en Roma, los poetas latinos idolatraban sus poemas. Allí había bustos de la poetisa. Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.
En la poesía de Safo no se puede encontrar una visión sistemática ni por lo menos definida de la sociedad griega, lo más probable sea que la política y la historia hayan sido para Safo temáticas demasiado masculinas. El mundo sáfico es un mundo femenino, la rudeza y fuerza son descartadas totalmente de sus poemas aunque la figura masculina está presente en algunos de éstos, quizá solamente como un complemento de la femenina.


Safo habla en sus poemas de la pasión amorosa que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia. Ejemplo de esto se encuentra en el Himno en honor a Afrodita, el único poema que nos ha llegado completo de toda su obra. Podría considerarse como una oración, una súplica dirigida a la diosa del amor para conseguir su ayuda y lograr así el amor de su enamorada.






Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infeliz.










Redacción sobre el amor.

¿Podemos considerarnos libres a la hora de elegir de quién nos enamoramos? ¿O es una decisión puramente sentimental, más que racional? El corazón juega una parte fundamental en el proceso de enamoramiento que está estipulado como natural en el futuro de los seres humanos, pero por otra parte, estos están regidos por leyes y estereotipos que la sociedad del momento deciden como válidos o por el contrario, incorrectos. 

Al fin y al cabo, podríamos considerar que el amor es algo que nos convierte en mejores personas de lo que antaño éramos. Cuando nos enamoramos, muchos sentimientos salen a flote y estos cambian nuestra conducta y forma de ser. Por otra parte, no es tan fácil declarar nuestras emociones, puesto que los seres humanos siempre tenemos en cuenta la opinión de terceros, en este caso la sociedad, que mayormente es injusta respecto al amor. 

Condenan el amor homosexual, bisexual, entre etnias y religiones. Muchas veces, por miedo a lo desconocido o lo diferente. Las emociones de las personas que pertenecen a estos grupos sociales minoritarios se ven restringidas debido a la opinión que tendrán los demás. 

Además de esto, el amor no solo trae sentimientos positivos. Comúnmente, también dependiendo de las edades a las que iniciemos nuestras relaciones amorosas, puede que estos disminuyan o por el contrario, aumenten. Los celos, desconfianza y el egoísmo pueden estar presentes en este vínculo. No es más que debido al miedo de perder a esa persona, que consideras tu enamorado/a. 

Lo peor viene cuando el amor no es correspondido, que sobretodo en etapas de la vida, como la adolescencia, donde todo tiene mayor peso, es posible que nos cree un cuadro de ansiedad y depresión que acabe por un fuerte sentimiento de odio e ira hacia aquella persona a la cual una vez expresamos nuestro afecto. 




Andrea De La Fuente Igual.